Cuando hace calor, dos reflejos vuelven a la mente de los automovilistas:
➡️ Encender el aire acondicionado
➡️ Abrir las ventanas
Pero ambas opciones tienen un punto en común... hacen subir la factura en la gasolinera.
👉 Usar el aire acondicionado a bordo puede provocar un consumo excesivo de combustible de hasta el 25%.
👉 En cuanto a conducir con las ventanas abiertas, especialmente a alta velocidad, esto provoca una resistencia al aire que puede aumentar el consumo hasta en un 35%.
En un contexto donde cada litro cuenta, mantenerse fresco puede afectar rápidamente el presupuesto.